Desde el 5 de enero, los participantes -22 en ese momento- comenzaron a convivir en la isla y tiene una rutina diaria que, salvo excepciones -como la sudestada que azotó la zona de Tigre el martes pasado- no se altera.
Teleshow.com pasó todo un día con los “soñadores” y te cuenta cómo es un día en el reality de El Trece.
A diferencia de Gran Hermano 2011, en Soñando por bailar la cosa empieza temprano. Entre las 9 y 9.30 horas comienzan a despertarse para ir a desayunar, parte fundamental para soportar el día cargado de actividades que tienen en la isla. Rápido, a las 10, empieza la primera tanda de ensayos que se extiende hasta el mediodía donde se preparan para almorzar la comida preparada diseñada por un equipo de especialistas que arman un menú variado y abundante.
Luego llega el primer momento “libre” del día. Muchos de los participantes eligen descansar al sol al borde de la pileta para reponer energías y enfrentar el resto de la jornada. Sólo los más intrépidos, como Benjamin que suele ir hasta la orilla del río para hacer ejercicios o alguna de las secuencias desopilantes de movimientos que se ven por Este es el show, eligen moverse un poco más.
A las 14.30 horas otro grupo de chicos queda en manos de los coaches para ensayar en la tanda de entrenamiento más larga ya que se extiende hasta las 18, cuando llega el momento de la merienda. Ahí es cuando todos se juntan para hacer el único ensayo general del día.
Después hasta que llega el llamado para cenar, todos aprovechan los videojuegos que están en el living del hotel Marcopolo, hacer algunas partidas de pool, relajarse en el spa que cuenta con dos jacuzzis ohacer “fierros” en el gimnasio.
Más tarde, agotados, ya sin ganas de hacer nada más, cenan y reciben las instrucciones para el día siguiente. Luego, muchos eligen irse a dormir, aunque algunos se quedan hablando y charlando tramando estrategias para el reality.
Eso de lunes a viernes, mientras que los sábados la historia cambia porque deben estar más tranquilos, relajados y concentrados porque es el día de las galas donde se juegan su permanencia en el certamen.
Dolidos o contentos por la salida de un compañero, el domingo es un día sin obligaciones en el que cada uno puede hacer lo que quiera.
Así se sueña en la isla.
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